La tendencia de seguir modas sigue perdurando en los años, se atribuye a una amplia combinación de factores, tanto externos como internos, haciendo que tengamos poca personalidad y una autocrítica inerte. Sumando factores sociales, culturales y la evolución de las tecnologías ha perpetuado una sociedad donde preferimos perdernos lo simple y maravilloso que nos proporciona la madre naturaleza, estando enganchados y absorbidos por unas pantallas que nos atraen como imanes. Las personas tienen una fuerte necesidad de pertenecer y ser aceptadas por los demás, dependen de la opinión ajena, la cual moldea sus emociones y mentes, así sienten que están conectadas con los demás. Se suele considerar que al seguir respectivas modas, es una forma de expresar nuestra identidad y en realidad es todo lo contrario, sin comprender que si seguimos a las masas, nos volvemos clones de las mismas, de ahí desarrollamos la poca personalidad y falta de autocrítica. El sistema está creado para atacar nuestra identidad y hacernos dudar de quienes somos realmente, para vivir confundidos y sea más fácil la manipulación psicológica.
Cualquier religión, creencia o dogma, desde la iglesia católica hasta el budismo, son creencias las cuales la gente se identifica con ellas para sentir esa forma de aferrarse ante la vida, sin entender que la religión que deberíamos seguir es la de nuestra alma. Cuando nos auto denominamos "Soy espiritual", "Soy católico", "Soy budista", nos limitamos a ver más allá de un dogma, creado por el mismo ser humano.
¿Qué necesidad tenemos de pertenecer a algún movimiento? Aquí entra un factor muy importante, la capacidad de autocrítica, todos creemos tener esa capacidad, pero en realidad solo usamos la crítica hacia los demás y hacia nosotros mismos, creando una falsa identidad y percepción de quienes somos realmente o creyendo que lo que en teoría somos y elegimos es lo correcto ante otras creencias. Buscamos la aprobacion externa inconscientemente siguiendo cualquier dogma, aparentar con nuestra vestimenta, sobre consumir, cómo amar, a quién amar, en qué creer, dudar de tu identidad con movimientos e ideologías, etc, para llenar nuestro ego, de carencias no sanadas y muy profundas.
Nuestra mente no entiende el concepto del "otro"cuando criticamos a otra persona, nuestro cerebro interpreta que te lo estás diciendo a ti mismo, limitando tu expansión interna, ya que en el momento en el que aceptas que existen millones de perspectivas y opiniones, aceptaras y comprenderás que no podemos controlar lo que no está en nuestras manos, es decir, la mente de los demás.
La única cosa que está en nuestras manos es nuestra mente y consciencia. Cuando mejoramos esto, cambiamos nuestro interior y nuestro exterior.
Deberíamos auto enseñarnos a nosotros mismos, es la responsabilidad más grande que tenemos de forma individual, pero hoy día, es de las últimas prioridades de la sociedad.
¿Crees realmente que sigues tu propia alma o, muy en el fondo, necesitas pertenecer a algo en lo que te sientes aferrado para sentir paz?
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